viernes, 30 de junio de 2017

La sinestesia y como influye en mi trabajo

No sé si en éste blog he tratado alguna vez el tema. Pero el caso es que ayer durante una conversación acerca de mi trabajo, surgió el tema de que tengo sinestesia. Al principio la reacción fue, ¿Cómo? ¿Pero esto es una enfermedad? ¿Te encuentras bien?
Y al principio cuando traté de explicarlo, las reacciones eran como ¡venga ya! ¿pero como vas a ver colores cuando hueles algo?
Y en realidad, con los olores me pasa, pero sobre todo se acentúa cuando hablamos de letras, números y sonidos. Pero bueno, antes de continuar veamos que dice al respecto ese lugar de sabiduría infinita que es Wikipedia:

En neurofisiologíasinestesia (del griego συν- [syn-], «junto», y αἰσθησία [aisthesía], «sensación») es la asimilación conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Una persona sinestésica puede, por ejemplo, oír coloresver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. No es que lo asocie o tenga la sensación de sentirlo: lo siente realmente. La sinestesia es también un efecto común de algunas sustancias psicodélicas, como el LSD, la mescalina o los hongos psilocibios, pero hay personas (calificadas por esa razón como sinestésicas) que, sin haber consumido sustancia alguna, tienen esa capacidad de percibir sensaciones de diferentes sentidos de manera conjunta o "cruzada" o con "correspondencias".
Los sinestésicos perciben con frecuencia y de manera involuntaria correspondencias entre tonos de colortonos de sonidos e intensidades de los sabores.

Bien, de momento no os quedéis solo con lo del LSD, yo no diría tanto ni creo que esté pegándome un viaje en plan "Miedo y asco en Las Vegas, pero si que es cierto que en ocasiones puntuales también veo lucecitas raras.
En realidad es mucho menos espectacular de lo que parece. El ejercicio que podéis hacer es el siguiente: pensad en una letra, la A por ejemplo. Visualizadla en vuestra mente y decidme si la veis de algún color concreto. ¿Si? ¿No? Pues yo cuando pienso en la letra A, siempre la asocio al color rojo. De ahí que por ejemplo mi nombre, sea de un rojo intenso. Si escribo Fran, sé que lo estoy escribiendo aquí con letras negras, pero en mi cabeza lo veo rojo, siempre rojo. A la E la veo verde, la I amarilla, la O azul y la U naranja. Siempre es así. De modo que esta entrada del blog, aunque sea toda de color negro,  la "veo" de colores. De hecho la palabra negro, es verde y azul.

Me pasa también muchísimo con la música. Siempre cuento la anécdota de que en la escuela de arte, pinté un cuadro que eran manchas de colores, como chorros de pintura superpuestos. Lo titulé Mezcla de canciones. Suspendí. Nadie lo entendió. Pero en realidad lo que había pintado era Even Flow de Pearl Jam y Enter Sandman de Metallica. Por ejemplo normalmente cuando suena el bajo, veo colores oscuros, negro, azul marino... en cambio cuando suena la guitarra suele ser de color verde. Y la batería es roja y negra. No puedo explicarlo mejor, pero veo eso, chorros de colores fluyendo.

¿Y como influye la sinestesia en mi trabajo? Sinceramente no estoy seguro de tener una respuesta. Suelen decir de mis ilustraciones que tengo una especial sensibilidad a la hora de colorear. Pero claro, realmente no lo sé, me guío por lo que la gente siente al ver lo que pinto. Pero como dicen de nuevo en Wikipedia:
Es posible que el fenómeno ocurra en una de cada 100 personas.5 Una causa de la diferencia en estas estadísticas es que los sinestésicos no suelen reconocer que la mayoría de la gente no tiene esa capacidad. El tipo de sinestesia en el cual las personas ven colores cuando oyen o leen letras y números es el más frecuente, hasta 1 % de personas. Otras personas saborean sonidos y colores, entre otras cosas.
Es difícil describir las capacidades de los sinestésicos porque hay muchas clases. Algunos sinestésicos son extraordinarios y poseen una profunda sensibilidad musical, pues pueden distinguir e identificar sonidos que, a nivel consciente, no son fácilmente percibidos por otras personas no sinestésicas, lo cual muchas personas suelen relacionar con el llamado oído absoluto.
Algunos sinestésicos se deleitan escuchando ópera, visualizando muchos colores y sabores. La creatividad es otra característica de estas personas. Vasili Kandinski escuchaba los colores, y por ello ahí sus obras pictóricas están asociadas con notas musicales.

Sea como sea, la sinestesia creo que es algo bueno. Me permite tener otra visión de la realidad, y eso es algo que me gusta. A veces me presentan a gente y se me olvidan los nombres, pero en cambio nunca el color con el que veo a esa persona. Me gustan los olores de color blanco y salmón. Me gustan las canciones violetas. Y me gustan las palabras de color verde. Y como dicen en Microsiervos, tal vez esto sea un superpoder, porque personalmente, me permite resolver problemas matemáticos y crucigramas con bastante rapidez, por el hecho de ver los números y las letras de colores. Aunque quizás, hace unos siglos me hubiesen quemado en una hoguera.

jueves, 22 de junio de 2017

El 26 de septiembre, a la venta Alex Colt y la batalla de Ganímedes.

La semana pasada entregué el segundo libro de Alex Colt, titulado La batalla de Ganímedes. Si el primero lo hicimos a lo largo de dos años, éste lo he ilustrado en cuatro meses. Y si, ha sido una locura. El ritmo de trabajo ha sido altísimo, dedicando todo mi tiempo y esfuerzo a cumplir con las fechas, pero además, superando en calidad, técnica y acabado al primero. La historia que ha escrito Juan Gómez-Jurado para esta batalla de Ganímedes es sencillamente espectacular. Y las ilustraciones tenían que estar al mismo nivel. Como ya os he comentado alguna vez, Juan es un tío muy exigente y esa exigencia es algo que me ha contagiado, así que no me he conformado con ir sacando ilustraciones de manera mecánica. No, lo que he intentado es darlo todo en cada una de ellas. Y bueno, personalmente estoy más que contento con el resultado final. Técnicamente en estos últimos años creo que he mejorado notablemente, y no sé si todo el mundo se dará cuenta cuando tenga en sus manos el segundo libro, pero las ilustraciones están un escalón por encima de las que hice para el primero.

En total hay unas setenta, muchas de ellas a dos páginas. Hay muchos planos geográficos donde enseñamos mucho mejor el interior de Madre. Hay batallas espaciales, persecuciones de naves, explosiones, superficies de planetas, escenas con decenas de personajes juntos... y os contaría más, pero no quiero entrar en spoilers.

Solo os diré que si el primer libro os gustó, este os va a gustar mucho, mucho más. Cuando hace meses leí el texto que había escrito Juan, os lo digo en serio, no pude evitar leerlo de un tirón. Me tuvo pegado a la historia y joder, me dejó roto con un final que solo hará que al igual que me ocurre a mi, estéis deseando leer el tercero.

Alex Colt y la batalla de Ganímedes estará a la venta el 26 de septiembre. Y el tercer libro de la saga estará en las librerías en Marzo de 2018, tercera entrega en la que ya he comenzado a trabajar. Espero que los compréis, porque de verdad, vais a disfrutar mucho, vosotros y vuestros hijos/sobrinos/primos/tíos/abuelos/hijos no reconocidos/ o a cualquiera que se lo recomendéis.

martes, 6 de junio de 2017

Making of Alex Colt

Aquí podéis ver como creo una ilustración de Alex Colt desde cero. Es una hora y cuarto de trabajo acelerada y condensada en dos minutos. Si lo veis en YouTube, podéis verla a 1080p. Espero que os guste :)

lunes, 5 de junio de 2017

Feria del libro de Madrid 2017

Escribo este post con mi mano derecha metida en hielo. A las pocas horas perdí la cuenta de los libros que firmé este fin de semana en la Feria del Libro de Madrid. Y ojo, no solo estampaba mi firma, también hacía un dibujo para cada lector que tenía la valentía de esperar en la cola a pleno sol.

A cada poco, sacaba la cabeza de la caseta y observaba a la gente que esperaba pacientemente en la cola con su libro en la mano. Hubo de todo, familias enteras, niños, adolescentes, señores y señoras en edad de ser padres e incluso abuelos, pero que venían porque Alex Colt les había encantado, y que nos decían que ésta era una aventura que no tenía edad.

Disfruté mucho de todo, de hablar con niños y padres, de ver a Juan en acción encima de la mesa para estar más cerca del público, de escuchar halagos, de notar el cariño de la gente que venía a vernos, de comprobar como a todos los niños y niñas les parecí infinitamente más guapo que Juan. Es difícil de expresar con palabras. Fue increíble.

Pero los mejores sin duda eran los niños. Nos trajeron dibujos realizados por ellos, cartas en las que nos contaban que les había parecido el libro. Algunos incluso nos trajeron galletas caseras que habían cocinado con ayuda de sus padres.
Tanto Juan como yo, terminamos sobreviviendo a toda esa locura de firmar un libro tras otro durante horas a base de ilusión, y vamos a decirlo, también de ibuprofeno.

Además nos dimos cuenta de algo, y es que hemos enganchado a muchos niños a la lectura. Muchos de esos niños, nos preguntaban para cuando el segundo libro (ya hay fecha oficial, 26 de septiembre) y todos se comprometieron a venir al año que viene con la trilogía completa (el tercero sale en marzo), para que les firmemos toooodos los libros de Alex Colt.

La experiencia no ha podido ser mejor. Tanto lo vivido aquí, como lo vivido en Sant Jordi, compensa las horas de trabajo duro. Gracias a todos los que vinisteis a vernos.